Carta a don Ponciano # 51

 

Saludos camarada de siempre. No sé si ya se dio cuenta (cómo que no) de la fundación del Batallón de Gusanos Arenarcos que se va a encargar de secuestrar y ponerle el dedo a todo militante peligroso. A usted, amigo, ni se le vaya antojar salir a la luz pública sin la protección adecuada ya que lo tienen junto a la Mariposa en el listón  colorado donde usted y la compa aparecen con un cachimbo de cruces como premonición de un futuro no muy agradable para su persona.

De todos modos don Poncia, mi carta es sólo para mencionar a las serpientes que dirigen dicho aparato represivo, ahí se encuentra Ivo Príamo Alvarenga, Roberto López, Kirio Waldo Salgado, Gómez Zarate que ya salieron al público y detrás de la escena está la Davisa Escobar Galindo y el otro puto Marvina Galeas de Villalobos, este sería el Estado Mayor de la gusanera quienes ya prometieron públicamente traer a agentes terroristas  de la Pequeña Habana egresados de la Escuela de Criminales de Posada Carriles y Orlando Bosch, la derecha desconsolada de Venezuela y los polvorientos colombianos. Nosotros, don Poncia, somos un pueblo aguantador ya que otro pueblo ya se hubiera volado a estos hijos de puta que sólo sirven para joder a las masas. Supóngase señor, que estrellitas como el borrachín Perigrullo Kirio Waldo a quien no le ajustan los centavitos de la litiga para sostener el pravianismo de la eterna borrachera, Gómez Zarate y los otros chivos de arena que forman este grupo. No es don Poncia, que es la primera vez que lo han formado, esta clase de grupos ha existido desde siempre, pero con la diferencia que ahora hacen pública la planilla de esos cuatro alcoholices de goma eterna que son capaces de vender hasta la buena madre que los parió a cambio de un farolazo. Hay algo extraño, ellos no son ni serán los que decidan las acciones del batallón, yo mas creo que son la carne de cañón que le ponen al pueblo por si éste desea tener algunas prácticas de tiro, la verdadera jefatura no da la cara y es seguro que dice: si van a haber represalias que la paguen estos mierdas que no sirven para nada.  

Como le digo, amigo, estos grupos siempre han existido, dirigidos por la misma clase de gente y aun tienen huevos de decir como Arturo Argumento, que jamás han vivido de la política. Los obreros lo sabemos, lo saben los profesionales, los empleados públicos y privados, el pueblo en general y los únicos que no se dan cuenta  de su miserable existencia son ellos mismos ya que como le digo han pasado la vida en una eterna borrachera a costillas del Erario Nacional

Vaya que noticia don Ponciano, para las presidenciales pasadas le tenían tanto miedo a Shafick que trajeron cuatrocientos agentes de la CIA disfrazados de pastores. En aquel tiempo le temblaban al hombre y ahora le tiemblan más a un FMLN que está más unido que nunca y  seguro de zamparles una talegueada histórica de la cual no se van a poder levantar de nuevo. Yo soy militante a medias o sea que ayudo en lo que puedo, pero ya estoy viejo (viejo es el mar Ponciano y mire cuantos bultos se revuelca a cada instante) y bueno a mis ochenta abriles espero ver que cachimbeen de una vez por toda a esa jauría de malempíos del gobierno arenarco que ha jodido al país por un cuarto de siglo.

Me duela la sangría diaria a la que está sometido este pueblo y por ello, los muertos durante la campaña electoral no será algo nuevo; pero seria vergón que la muchachada comenzara a volar cabezas y si no de ni mierda ha servido toda una vida de estarles enseñando que al enemigo hay que golpearlo más duro cada vez porque son bestias conducutivistas que sólo obedecen al vergazo y a la patada frontal. Todavía recuerdo la huelga de brazos caídos que sacó a Martínez a la chingada (hasta se cagó de la puñalead que le dieron en Honduras) y no me gustaría morirme sin ver a este pueblo cachimbón parando toda la actividad de esta nación macabra donde la muerte salvaje es algo tan común como ir al Vía Crucis los viernes santos   Bueno Poncianito, cuídate mucho que por ahí te andan buscando.

Tu antiguo Chero,

Amadeo “El Silencioso”

La Curruncha, San Miguel.