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Viera
don Ponciano como se escuchan los ladridos de los perros por todos lados
de la nación, de noche y de
día, invierno y verano el eterno ladrido de desesperación y todo el
veneno que expelen con sus enormes fauces sangrientas abiertas
permanentemente: “Son Los perros Arenazis” en su desesperación
total. Los
perros de la prensa escrita y hablada con sus grandes editoriales
queriendo esconder lo inescondible. Son tan sucios los editoriales que
ni para abono sirven, no digamos para otras cosas como limpieza de
traseros pobres o para envolver mercadería en los moscosos mercados del
país. Son tan sucios que queriendo limpiarse un poco recogen lo más
sucio de la seudo izquierda como la Marvina de Villalobos, el marido y
un tal pastor alemán Paolo Luers para
que les ayuden con sus periódicos asquerosos y medievalistas. El
ladrido sale de la patria, quieren morder a Nicaragua y Venezuela; pero
en sus intentos siempre chocan con el látigo de esos países liberados
y ya no se atreven siquiera a tratar de morder a Cuba porque siempre han
salido con los dientes quebrados. Son
millones y más millones que la CIA les paga para tratar de difamar a la
izquierda latinoamericana. Inventan
religiones a Daniel Ortega y mitos que nadie cree sobre Hugo Chávez.
Critican a Evo por qué no se pone saco y quieren que Lula hable mejor
el español, ignorando que es portugués lo que Lula habla. Marchan
como siempre como flancos de la derecha en el desfile de glorificación
de la inmundicia como fue el meritismo del genocida D’abuisson y la
glorificación del pastor alemán papa-rata y su representante lacayo en
El Salvador. Son ante todo lo mas podrido de la podredumbre de la
derecha y hay que ponerles fin. Siguen
ladrando; pero ahora de miedo, pues saben que la mayor parte de dientes
se les han caído y que aun si mordieran, ello ya no penetra en la
epidermis del pueblo. Ladran
los perros arenoides…su agonía permanente. Ponciano
Montanas y Ermitaño Monje
Trapense
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