Posted by Venceremos on Jun 30, 2020

Tragedia en Asilo Sara Zaldívar debe ser investigada

Ante lo acontecido en el Centro de Atención a Ancianos Sara Zaldívar, conocido como Asilo Sara, donde se conoce que al menos 183 personas adultas mayores fueron infectadas por el coronavirus y 17 fallecieron, Profesionales por la Transformación de El Salvador (PROES) manifiesta lo siguiente:

1. Constituye un acto de irresponsabilidad del ministro de salud, Francisco Alabí, haber mantenido en secreto la situación del Asilo Sara, para luego reaccionar ante las denuncias ciudadanas difundidas durante 10 días y ofrecer un dato irreal, de 80 personas contagiadas y 3 fallecidas, sin asumir responsabilidad por lo acontecido.

2. Las 200 personas afectadas (entre fallecidas y contagiadas) representan casi la totalidad de las residentes en el Asilo (220). También resultaron contagiadas 50 personas que laboran en dicha institución.

3. Estamos ante una tragedia humana que evidencia el desdén con que el Gobierno trata a la población más vulnerable, confinada, en total indefensión, de avanzada edad y carente de recursos y respaldo familiar. El ministro de salud ni siquiera se ha comprometido públicamente a investigar lo ocurrido.

4. La investigación periodística de un medio digital y una radio también evidenció el alto nivel de riesgo de las personas que laboran en el asilo, quienes no contaron con apoyos en cuanto a planes, protocolos, entrenamiento, equipos de protección e insumos médicos necesarios para enfrentar la emergencia.

5. En una clara violación de los derechos humanos, autoridades del Gobierno amenazaron al personal del asilo para mantener en secreto la crisis humanitaria, la cual, al no enfrentarla a tiempo, se convirtió en catástrofe. En el propio asilo se hicieron entierros para ocultar lo que estaba sucediendo. El personal de la institución calificó lo ocurrido como “crimen colectivo”.

6. La presidenta del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI), Ligia Gallardo, informó en conferencia de prensa el 12 de junio, que a la población adulta mayor se le suministró el medicamento “Ivermectina”, como profiláctico ante el coronavirus, lo que ha sido calificado como “ensayo clínico” por los mismos trabajadores. La OPS recomendó sacar ese medicamento de los protocolos de COVID-19 porque no hay evidencia científica de su efectividad.

7. El presidente Bukele ha insistido en la necesidad de aplicar “cuarentenas estrictas” casi como única medida para evitar los contagios masivos y aplanar su curva. ¿Cómo explicar, entonces, la tragedia en el Asilo Sara Zaldívar? ¿Por qué no se aplicaron medidas y protocolos de la “cuarentena estricta”, con la población adulta mayor cautiva?

8. En vez de asumir la responsabilidad de lo que ocurrido en el Asilo Sara, donde el Ministerio de Salud tuvo todas las facultades de aplicar las medidas necesarias y no lo hizo, el presidente Bukele intenta distraer a la población acusando a la Asamblea Legislativa y a la Sala de lo Constitucional de la CSJ de haberle quitado las facultades legales para enfrentar la pandemia.

9. También es necesario que la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos realice una investigación de las violaciones a derechos humanos cometidas contra la población adulta mayor y del personal asignado al asilo y la incluya en los informes que presenta a la Corte Suprema de Justicia.

10. La FGR debe iniciar una investigación exhaustiva para determinar los servicios de salud y protocolos aplicados para evitar los contagios y el tratamiento a los contagiados, conocer por qué las personas enfermas no fueron trasladadas a los hospitales y cuáles son sus condiciones actuales, a fin de deducir las responsabilidades penales y civiles por los graves hechos ocurridos y las vidas humanas perdidas en el asilo Sara Zaldívar.

11.Exhortamos a la población a permanecer atenta frente a la situación que estamos viviendo, a denunciar la negligencia y los abusos del Gobierno y a exigir información veraz de las autoridades públicas.

San Salvador, 28 de junio de 2020
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CARTA AL GENOCIDA NAYIB BUKELE.

En este momento estoy indignada y me voy a dejar ir con todos los poderes, porque este nudo de gruesas palabras no me lo voy a tragar.  Estoy hasta la coronilla de ver que nuestro país se desangra por culpa de un terrorista musulmán con aires de dictador, un niño caprichoso que juega a ser presidente.  A usted maldito musulmán, no le importa la vida de los salvadoreños, a usted lo único que le interesa y lo satisface orgásmicamente es EL PODER.

DEJAR MORIR A LOS ANCIANITOS DEL ASILO SARA ha sido el detonante para que esta ciudadana PONGA EL GRITO EN EL CIELO!  Los ancianitos no salieron a buscar el virus, usted los infectó porque utilizó a los motoristas del Asilo para mandarlos a dejar sus bolsas solidarias para su campaña y se llevó de encuentro a los ancianitos.  Así como también lo hizo con los niños y jóvenes del ISNA, también los está dejando morir, porque los hospitales no dan abasto y de quién es la culpa?  NO SEÑOR, NO ES DE LOS DIPUTADOS NI DE LOS MAGISTRADOS!  Aquí el único responsable de todas las muertes es usted!  Aquí el GENOCIDA ES USTED!

Homicidio por negligencia, con premeditación y alevosía sólo puede venir de un individuo con la mente retorcida y putrefacta, en donde lo único que le interesa es ORDENAR, ORDENAR Y ORDENAR.  Nunca se le ha visto en un hospital, nunca se le ha visto interés en la gente más vulnerable, nunca se le ha visto ensuciarse los zapatos visitando a los enfermos.  NO ESO NO VA CON EL PRESIDENTE MÁS COOL!  ERES UN FRAUDE NAYIB BUKELE.

Todos los médicos y enfermeras que ya fallecieron, no pudieron obtener su seguro de vida y pensión vitalicia para su familia porque USTED VETÓ LA LEY QUE LES OTORGABA ESOS BENEFICIOS.  Muchos se encuentran entre la vida y la muerte y a usted ni siquiera eso le toca el corazón si es que tiene.  Gracias a los Diputados y a los Magistrados de la Sala que nuestro gremio Médico y Enfermeras ya podrán tener ese beneficio, porque por su parte, ellos seguirían desprotegidos.

Empleados de gobierno infectados por culpa de quién?  Usted los mandó también a dejar sus canastas de campaña y ahí se contagiaron.  A usted eso no le importa, porque tiene entre ceja y ceja hacer campaña electoral para obtener la mayoría en la Asamblea, pero le tengo una mala noticia NO LO VA A LOGRAR PORQUE EL PUEBLO, A LOS QUE NO LES TIRA HUESO y que tal vez votaron por usted hoy están más que arrepentidos y se sienten culpables de haber llevado un TIRANO al poder.

Le deseo lo peor, que le vaya muy mal y mire que ya está empezando a salir a la luz pública todas las cochinadas de su corrupción, usted que tanto se jactó que EL DINERO ALCANZA CUANDO NO SE ROBA, pero usted y su nefasto gobierno SALIERON CORREGIDOS Y AUMENTADOS.

El Hospital CIFCO es una pantomima, ya se murieron dos pacientes porque no habían conectado los equipos de la UCI y eso Sr. Genocida también es NEGLIGENCIA!  Si yo fuera la Fiscal, tenga la seguridad que ya lo tuviera enchuchado en Mariona.  Maldito criminal asesino!

Que Dios proteja a El Salvador de las garras de un psicópata llamado NAYIB BUKELE
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Natalia Patricia Saade.

DEJAR HACER, DEJAR PASAR

Esta frase, acuñada en Francia en el siglo XVIII, cuando hubo una crisis de crecimiento económico, debemos evitar que persista en esta crisis de salud, donde vemos como normal que se agrave cada día, bajo el contexto que vivimos y como la mayoría la entiende.

Estamos pasando de un estado de conciencia a uno de pasividad y nos acostumbramos a aceptar que lo malo debe suceder, nos tapamos un ojo para ver solo lo que nos conviene, o peor aun, cerramos ambos.

Desde semanas antes colapsó el sistema de salud y hoy llega a la calamidad, pues en la fase de mayor contagio enferma y muere personal de primera línea y nos quedamos como si nada; aceptando que si no es con vos, no debes meterte, que así debe ser.

Debemos aplaudir el inicio temprano de medidas de cuarentena, pero debemos aceptar que los centros de contención, por la forma en que fueron manejados, fueron centros de contagio y que, viendo que hoy el resguardo es domiciliar, esa medida, además de ineficiente, fue cara.

Nos quejamos de las revueltas que los albergados en esos centros hicieron, pero no dijimos nada cuando violando sus derechos y los de su familia fueron trasladados muy lejos.

Aplaudimos las  medidas y el uso estricto de mascarilla por toda la población, pero no exigimos que el gobierno les provea a quienes no tienen, aceptamos que usen de tela, que es similar a no portar nada; no exigimos agua para todos, pero sí lavado de manos; no exigimos educación para la salud, pero sí aceptamos como normal campañas de pánico o para criticar a otros.

Ha sido bueno de parte del gobierno el llevar equipos protectores a hospitales, pero obviamos o callamos en señalar que fueron adquiridos de forma irregular e insuficiente, menos equipo, más costo, menor cobertura, persiste la corrupción.

Aplaudimos que personal de salud positivo a covid fuera llevado a hoteles, pero callamos en denunciar que algunas veces no les daban alimentación, productos de higiene personal y otras deficiencias, que en muchos lugares se hizo “cabuda” entre sus compañeros para ayudarles en esas necesidades.

Escuchamos que el presidente, ante su medida de cerrar el transporte público, dijo que se debía dar transporte al personal de salud, además escuchamos  a un ministro decir en televisión  que los llevaban hasta la puerta de su casa, pero a pesar de conocer de personal de salud que no son beneficiados, que caminan largas distancias a la intemperie y otros riesgos (delincuencia, lluvia) o que gastan más para asistir a cumplir su responsabilidad de trabajar, no dijimos nada.

Supimos que el covid afecta a personas vulnerables, que tienen peor pronóstico si sus enfermedades están no controladas, pero no dijimos nada cuando se cerró la consulta externa y no se hizo revisión de quienes ameritaban seguimiento, bajo medidas de seguridad, para compensarlos en sus problemas médicos; por una enfermedad descuidamos muchas otras, que también están causando muertes.

Celebramos que en lo laboral se dejó ir a casa a los vulnerables, pero no los denunciamos cuando nos dimos cuenta que no respetaban el resguardo ni las medidas de cuarentena, por lo que de nada servía darles ese beneficio y recargar su trabajo a otro personal.

Vimos personal de primera línea en fotos recibiendo de funcionarios equipos para su protección, pero no denunciamos que eran de menor calidad al que ellos, que no atienden pacientes, portaban.

Aplaudimos a un ministro que llegó a un centro covid a ver pacientes ingresados portando un equipo nivel 3, pero callamos al ver que no hay del mismo equipo para el personal de salud que examina, moviliza, da de comer, baña en cama y cuida por largas jornadas a esos pacientes.

Aplaudimos las imágenes y vídeos del nuevo hospital, pero no denunciamos que a la fecha persisten cientos de pacientes en diferente estado de gravedad en pasillos, lugares improvisados, sillas y hasta en el suelo; otros con peor suerte sin aporte de oxígeno, a pesar que lo necesiten.

Pedimos y siguen siendo necesarios hospitales de campaña, que quien no sabe de salud cree que son similares a carpas de circo, pero callamos cuando se mencionó esa frase peyorativa y callamos más al no decir que siguen siendo necesarios para evitar tener pacientes covid junto a otros con otras enfermedades y que eliminar esta deficiencia es más urgente que la famosa cuarentena estricta, para no seguir viendo morir personas que en otras condiciones pudieron tener mejor pronóstico.

Aceptamos una normativa mencionando que las mascarillas deben durarnos una semana, sin denunciar que son equipos descartables a diario y aceptando que el personal de salud gaste en su propio equipo protector, cuando es obligación del patrono proveerlo.

Seguimos permitiendo que nuestros compañeros atiendan pacientes sin equipo protector completo, que se enfermen y en el peor de los casos que fallezcan; porque es su vocación, son héroes, despidámoslos con aplausos; cuando en realidad puede ser que faltemos el respeto a su familia, pues solo han sido víctimas y ellos, padres e hijos, quedan desprotegidos.

Aceptamos que poco a poco han aumentado las estadísticas y que estas curiosamente se ajustan o son modificadas a conveniencia del gobierno, pero los que trabajamos en salud callamos cuando a los pacientes graves no se les toma muestra, que en otros casos se toman y no son recibidas porque “hay lineamientos nuevos”, que muchos mueren o salen de alta como sospecha o como “neumonía atípica”.

Alabamos que se brinde ayuda a la población con bonos o víveres, lo que está bien, pues para eso pagamos impuestos, pero no denunciamos que con ellos se hace proselitismo, que se anteponen intereses y que no hay transparencia en esos procesos.

Hay muchos otros ejemplos, hagamos nuestro examen de conciencia y sumemos a la lista.

Si alguien  comete un error, debemos denunciarlo con el afán de corregirlo; si no lo hacemos, somos cómplices.

Si un funcionario no trabaja por la seguridad de los trabajadores, se convierte en culpable de sus riesgos, enfermedad o muerte; debe estar a la par de ellos y darles las mismas condiciones que para sí mismo exigiría; deben evitarse  más víctimas en personal de primera línea, para poder atender más enfermos, para salvar más vidas.

Se trata de salvar vidas, no de sumar a las estadísticas, ni de usar esas consecuencias fatales a favor o en contra de alguien.

Como en aquellos tiempos, el dejar hacer, dejar pasar, significa que la crisis no deben manejarla los políticos, sino los profesionales, en ese tiempo expertos en economia; hoy en salud, pero deben ser personas conscientes, sin vínculo político, sino técnico; ellos deben dar las directrices,  pues ellos, por su formación y experiencia, tomarán las mejores decisiones y cuidarán mejor a sus compañeros de trabajo y a la población en general.

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