Posted by Venceremos on Apr 28, 2020

“Mi papá se contagió en la Villa Olímpica”

Carlos Henríquez Cortez, un ingeniero de 67 años, regresó a El Salvador el 13 de marzo tras un breve viaje de dos días a Guatemala. Cinco semanas después se convertía en el octavo fallecido por COVID-19 en El Salvador. Lo que pasó entre esos dos momentos es un compendio de negligencias, caos y desinformación por parte de las autoridades responsables de la cuarentena del ingeniero Henríquez Cortez, que terminaron con su vida. Su hijo relata esas cinco semanas.

El 22 de abril por la noche, el ministro de Salud, Francisco Alabí, anunció en su cuenta de Twitter el fallecimiento de un paciente enfermo de COVID-19. “Se trata del 8º. fallecido en nuestro país un paciente de 62 años de edad procedente de EEUU que recibió toda la atención médica y el esfuerzo del personal de primera línea. Nos sumamos al dolor de su familia”.

Siguiendo ese tuit, el presidente Nayib Bukele también tuiteó: “Desde que llegó a la UCI estuvimos pendientes de su evolución. Entró muy mal, pero luego mejoró unos días y nos emocionó a todos”.

Cuatro horas después, alguien llamado Carlos Henríquez respondió a Alabí: “Si te sumas al dolor de su familia por qué no la contactas para obtener información veraz. Mi papá no vino de Estados Unidos, no tiene 62 años, no recibió toda la atención médica necesaria y se infectó en la villa deportiva donde ni debía estar por su edad”. A Bukele también le respondió: “NADIE estuvo pendiente. Ahora mi papá ya no está.

Alabí reaccionó pidiendo disculpas al día siguiente. Achacó el error de información al sistema. Bukele no volvió a hablar del caso. Pero hoy sabemos que la víctima se llamaba Carlos Henríquez Cortez, que tenía 67 años, era ingeniero y gerente comercial de una fábrica de acero  y que aterrizó en el aeropuerto Monseñor Romero el 13 de marzo, vía aérea, desde Guatemala, adonde había estado dos días por motivos de trabajo.

La historia contada aquí por su hijo confirma que ni Bukele ni el ministro ni nadie en el sistema nacional de salud estuvo pendiente del ingeniero Henríquez Cortez. Que se contagió en el centro de contención de Villa Olímpica, al que lo llevaron desde el aeropuerto el mismo día en que Alabí, entonces viceministro, aseguraba por televisión que los mayores de 60 años harían cuarentena domiciliar.

Cinco semanas después de su retorno al país, Carlos Henríquez Cortez era enterrado sin ceremonias.

Su hijo, Carlos Henríquez, aceptó narrar en primera persona el camino de su papá desde que regresó a El Salvador. Su hermana, Karen Henríquez, aportó también información para este relato. Seguir leyendo

Post a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Subscribase a Nuestra Newsletter

Subscribase a Nuestra Newsletter

Únete a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de nuestro equipo.

Usted se ha subscrito exitosamente!